{Your eyes and brows, your side profile
Your neck and shoulders, your loveliness
Your everything from head to toe
deeply I’ve fallen.}

jueves, 2 de diciembre de 2010

Paradojas de Febrero.

Si tuviese que elegir entre morir y dejar que me maten, creo que elegiría la segunda. Quizás no haya diferencia concisa nunca entre una y otra, pero hay una delgada línea que la marca y que en estos momentos es invisible para aquellos que no se encuentran en mis zapatos.
Tuve una opción, diminuta y pequeña, de luchar por algo que no quería, pero que los demás esperaban de mi y la dejé pasar, porque simplemente no podía. Elegí dejar que me maten porque no luché por los ideales de otros y porqué, muy dentro mío, yo sabía lo que quería y al momento de acutar, inconcientemente actué en mi favor.
Siento mis músculos relajados y mi mente tranquila, sin embargo todavía hay una piedra en mi zapato que no puedo quitar con facilidad. Hay una pelea más, una pelea de entendimientos desentendidos en un contexto que acostumbra a encontrar esta clase de batallas.
Me cuesta admitir que tengo miedo a perder, miedo a que no me entienda. Pero incluso antes de decir una palabra, en este momento, estoy asustada. Porque no hay nadie para escucharme y al parecer tampoco dispongo del tiempo para hablar. Que feo esto de no disponer de nuestra propia vida y aún así poder hacerlo.
Todos somos prisioneros de nuestros propios caminos, andamos por el barro pisado, sobre los huecos dejados por otros zapatos. Por millares de ellos. Y aún así tenemos el descaro de decir que no hay nada más al rededor, que el sendero que seguimos es el que fue hecho para nosotros; nos entregamos al destino de charlas vacías, al destino de lugares inexistentes y que no podemos crear.
Nos entregamos a esa lucha que los demás desean que ganemos, nos entregamos al chantaje de la propia voluntad.

Yes it run into your blood, to betray the ones you love.
I will forgive but I won't forget.
And i hope you know, you have lost my respect.

No hay comentarios:

Publicar un comentario