I don't want you to play this game.
Desbordantes
Incesantes
Anestesiantemente diabólicos
Caigo, Oh por Dios, yo caigo.
Y es eterno,
no hay suelo donde pisar realidad.
Su iluminado caminar
deja huellas sobre el pecho
más que tacos usa tinta
y camina
marcándonos.
Está envenenado su mirar
de ternura y falsas lágrimas
su boca, llena de capricho.
Su cerebro está vacío
Sólo guarda estrategias para jugar
para destrozar y aplastar.
Hombres,
cuidense de este demonio infernal
que no engañe su suave hablar
son moscas atrapadas en la telaraña.
Pero con esperanza espero
que el tiempo apremie
Vejez, llega de una vez a ese cuerpo.
Espanta a su alma enfrente del espejo,
que su grito rompa su frialdad
y que de una vez
aprenda a amar.

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