Morfeo y la Muerte
En el silencio del dolor y la desesperación
la pluma razga el papel
son los gritos del escritor sin voz.
El tosco y dificultuoso camino de la pluma
es marcado por las palabras dejadas atrás
desfiguradas por la mano que las escribe.
Se acelera la marcha y las palabras se vuelven inintelegibles
el corazón late con rapidez
muchas ideas invaden su mente y su mano no se mueve a la misma velocidad
Se desespera.
Rompe el papel y empieza otra vez.
En el silencio del dolor y la desesperación
la pluma razga el papel
son los gritos del escritor sin voz.
Comienza despacio, sus ideas desaparecieron.
En el silencio, deja a la pluma escribir sola.
"El hada vuela lejos del bosque
las criaturas sin guía..."
Se detiene en seco y piensa.
Su pulso tiembla; está ansioso.
"...no hay luz en el lugar
los árboles se desangran
la tierra se desquebraja."
El pulso es movido brusco por la ira.
Al escritor no le gusta y no quiere tachar
no quiere hadas, no quiere árboles.
Rompe el papel y empieza otra vez.
En el silencio del dolor y la desesperación
la pluma razga el papel.
Son los gritos del escritor furioso.
Ya no puede tranquilizarse
la locura comienza a invadirlo.
Apoya la pluma en el desquiciante papel blanco
y comienza:
"El fuego consumía el lugar.
Negra la noche, roja la luna..."
Una extraña paz lo invade.
Se relajan sus músculos...
Al escritor le gusta,
se balancea en la silla y apoya la pluma en el papel
"el humo actúa como droga
metiéndose en mis pulmones
todo gira, no siento el calor"
Vuelva a pararse en seco
él no siente lo que escribe,
dentro de su mente las ideas fluyen como el río.
Ya sabe que escribir.
"Se escuchaba el crujir de la madera de las puertas,
como el vidrio se desquebrajaba por la presión de las sofocantes llamas"
Vuelve a detenerse, se concentra y siente lo que escribe.
Las llamas quemaban dentro de su mente.
La pluma razga violenta, el papel cruje bajo ésta.
El escritor confunde el crujir del papel con las puertas.
"Como si de un flechazo se tratase las llamas cruzan la habitación.
Ya no hay salida.
Mi mente está atrapada por los efectos del humo.
Sin importar el dolor, atravieso la habtiación
la fogosa danza se lleva mis ropas,
devora mi cuerpo como pasión descontrolada.
Desenfrenado amor le corresponde a la maldita dama.
Aquella me seduce, me arrastra..."
La pluma deja de escribir para garabatear palabras.
¿Dónde está la mente del escritor con el escritor?
El ente comienza a sudar, producto del fuego inexistente.
No hay realidad, no hay ilusión.
Una delgada línea los separa...
Pero sólo la hoja y la pluma conocen la verdad.
"me dejo llevar, la pasión se va apagando
la oscuridad es la nueva luz;
aquella al final del camino, del túnel."
Sus trazos se relajan, la pluma camina sin hacer ruido alguno sobre el ya marcado papel.
"Lentamente todo desaparece, y la bella dama me guía al final"
La mano se debilita y baja el ritmo
"Mi mente se activó por última vez
-¿Cuál es su nombre? - pregunté
Y ella con toda formalidad me contestó..."
El brazo cae inerte.
La pluma suena contra el piso,
el papel es lo único que no se muve.
Ustedes, lectores de esta tragedia
¿Saben quién vino por quién?

No hay comentarios:
Publicar un comentario